Volvo Buses inició una nueva etapa en su operación manufacturera en México con la producción de la nueva generación del Volvo 9800 en su planta de Tultitlán, Estado de México, desde donde comenzaron a entregarse las primeras unidades para el mercado nacional.
La compañía realizó la entrega de los primeros autobuses a Ómnibus de México (OdM) y Grupo Flecha Amarilla, empresa con las que mantiene una relación comercial de al menos dos décadas. El nuevo modelo es producido completamente en México con talento especializado y forma parte de la estrategia de Volvo para atender tanto el mercado nacional como destinos internacionales.
La nueva generación del Volvo 9800 incorpora el motor B13R con tecnología Euro 6, además de una evolución de la transmisión I-Shift, mejoras aerodinámicas y una suspensión optimizada. Estas modificaciones permiten alcanzar una reducción de hasta 4% en el consumo de combustible frente a la generación anterior.
En materia de ingeniería, la nueva plataforma consiguió disminuir aproximadamente 650 kilogramos de peso y permite desarrollar configuraciones de hasta 15 metros de longitud, manteniendo los requerimientos de seguridad, resistencia y desempeño para operaciones de larga distancia.
El vehículo incorpora además retrovisores digitales mediante cámaras y monitores, tecnología que amplía el campo de visión del operador y contribuye a disminuir los puntos ciegos.
Volvo Buses habría colocado ya las primeras 200 unidades de esta generación. La programación contempla entregar alrededor de 100 autobuses durante el resto de 2026 y una cantidad similar durante los primeros meses de 2027. Entre los operadores que están incorporando el modelo también se encuentra Grupo Flecha Amarilla, mediante Primera Plus.
La producción fortalece la actividad de la planta de Tultitlán, instalación que forma parte de la historia industrial de Volvo en México desde 1998 y que actualmente fabrica diferentes soluciones de movilidad.
Además de atender la demanda de transportistas nacionales, la manufactura del nuevo 9800 genera actividad para la cadena de proveedores directos e indirectos, reforzando la participación de México en la producción de vehículos pesados y soluciones de movilidad para mercados nacionales e internacionales.




