Nuevo León se perfila como el estado pionero en manufactura avanzada en México con el desarrollo de la primera “dark factory”, un modelo industrial totalmente automatizado que operará sin personal en planta y con producción continua 24/7. Este proyecto, representa un salto significativo en la adopción de tecnologías de industria 4.0 en el país.
A diferencia de las plantas tradicionales, una “dark factory” —también conocida como lights-out manufacturing— funciona mediante sistemas integrados de robótica, inteligencia artificial y monitoreo remoto, eliminando la necesidad de intervención humana directa. Esto permite operar de forma ininterrumpida, reducir costos operativos y minimizar errores en procesos repetitivos, elevando los estándares de eficiencia y calidad en la producción.
De acuerdo con la directora general del Clúster de Electrodomésticos de Nuevo León (CLELAC), Yoelle Rojas Quintero, en una entrevista con Forbes, la planta estará enfocada en la fabricación de electrodomésticos (refrigeradores, estufas, aires acondicionados), sector en el que Nuevo León ya cuenta con un ecosistema consolidado. La entidad alberga uno de los clústeres más importantes de línea blanca en América Latina, lo que facilita la integración de este tipo de proyectos altamente especializados dentro de cadenas de suministro ya desarrolladas.
“Con la ayuda de los robots, la automatización y la inteligencia artificial, las inversiones cambiarán y transformarán la producción industrial en México y Nuevo León, ya que viene este gran proyecto y se va a instalar”, detalló Yoelle Rojas.
El impulso de esta iniciativa no es únicamente empresarial. El proyecto contempla la colaboración entre industria, gobierno y academia, alineándose con estrategias estatales orientadas a la digitalización industrial y la atracción de inversiones de alto valor tecnológico. Esta sinergia posiciona a Nuevo León no sólo como un centro manufacturero, sino como un referente emergente en innovación aplicada a la producción.
En términos laborales, el modelo no implica la desaparición del empleo, sino su transformación. La operación de este tipo de plantas demanda perfiles altamente especializados en áreas como programación, análisis de datos, automatización y mantenimiento de sistemas inteligentes. Esto refleja una transición hacia un mercado laboral más técnico y orientado al conocimiento. En tanto, los robots realizarán el cambio de piezas y la inyección de plástico de forma autónoma.
“Esta empresa de electrodomésticos instalada en Nuevo va a reconfigurar todo su sistema y va a empezar a usar más tecnología. Esto no significa que la gente se vaya a ir, sino que será reasignada a procesos estratégicos, que no sean tan pesados ni robustos para ellos físicamente”, detalló la representante empresarial.
Con una proyección de arranque hacia 2027, este desarrollo no solo fortalece la competitividad de Nuevo León, sino que redefine el papel de México en la industria global. Más allá del nearshoring, el país avanza hacia un esquema donde la ventaja competitiva radica en la tecnología, la automatización y el talento especializado.

“Dark Factories” una realidad en Asia
Actualmente, las “dark factories” ya operan en países como Japón y China, donde han demostrado su capacidad para optimizar procesos y responder a la creciente demanda de producción eficiente. La llegada de este modelo a México indica que el país comienza a integrarse en esta nueva etapa de la manufactura mundial.
La estrategia de dark factory de la empresa Foxconn no se concentra en una sola planta, sino en la automatización progresiva de múltiples fábricas en China, particularmente en ciudades como Shenzhen, Zhengzhou y Chengdu. Desde mediados de la década de 2010, la compañía ha implementado el modelo lights-out mediante el uso de miles de robots industriales (“Foxbots”), logrando líneas de producción completamente automatizadas para la fabricación de componentes electrónicos, incluyendo smartphones y equipos tecnológicos. Estas instalaciones operan con sistemas de inteligencia artificial, monitoreo en tiempo real y mantenimiento predictivo, permitiendo producción continua 24/7 con mínima intervención humana, y han sido reconocidas incluso como “fábricas faro” por organismos internacionales por su nivel de digitalización y eficiencia
El caso de BYD refleja cómo la automatización extrema también está transformando la industria automotriz, particularmente en la producción de vehículos eléctricos y baterías. La compañía ha desarrollado complejos industriales altamente digitalizados en China, como sus plantas en Shenzhen y Changzhou, donde integra robótica avanzada, inteligencia artificial y sistemas de control en tiempo real para automatizar gran parte de sus procesos productivos. Aunque no todas sus instalaciones operan como dark factories en sentido estricto, BYD ha avanzado hacia modelos de manufactura con mínima intervención humana en líneas clave, especialmente en la fabricación de baterías y ensamblaje de componentes críticos, permitiendo producción continua, alta precisión y escalabilidad, posicionándose como uno de los referentes globales en manufactura inteligente dentro del sector de movilidad eléctrica.
La dark factory de Xiaomi, inaugurada en 2024 en Beijing, representa uno de los ejemplos más avanzados de manufactura totalmente automatizada a nivel global. Esta planta está dedicada a la producción de smartphones de última generación, con una capacidad de hasta 10 millones de unidades al año y un ritmo cercano a un dispositivo por segundo. Opera bajo un modelo lights-out, es decir, sin intervención humana directa en la línea de producción, funcionando 24/7 mediante inteligencia artificial y sistemas propios como la plataforma Hyper IMP, que permite coordinar, detectar fallas y optimizar procesos en tiempo real, consolidándose como un referente de la manufactura autónoma basada en datos.

La empresa japonesa FANUC opera uno de los casos más antiguos y avanzados, ubicada en Oshino, Japón, se encarga de la producción: robots industriales, con un nivel prácticamente autónomo, logrando operar hasta 30 días sin intervención humana. Literalmente son “Robots fabricando robots”.
La planta más grande que ha adoptado este modelo de Dark Factory, es la empresa china Gree Electric Appliaces, ubicada en Zhuhai y especializadda en la producción de aire acondicionado, con una capacidad de 12 millones de unidades anuales. Ha demostrado una eficiencia de hasta 86% mayor que las plantas rradicionales. Para poder operar su arquitectura de telecomunicaciones está basada en la red 5.5G industrial.
La automotriz china, Zeekr, del grupo Geely, opera una planta altamente automatizada para la producción de vehículos eléctricos, con un nivel de ensamblaje prácticamente sin intervención humana directa. Esta planta tiene una capcidad de producción de hasta 300,000 autos por año. Una muestra más de que este modelo de dark factories sigue adoptándose en la industria automotriz, a pesar de ser uno de los sectores más complejos.
La empresa ASE Group, en Taiwán, opera con más de 50 plantas light-out para empaquetar y realizar pruebas de chips, esto demuestra que este modelo ya se encuentra muy avanzado en la industria de semiconductores.
En occidente, aún no existen plantas con este modelo, pero falta poco para su adopción, tal es el caso de la planta de Siemens en Amberg, Alemania, con una producción de sistemas electrónicos industriales con una alta automatización que garantiza el 99% de precisión y una mínima intervención humana. De igual manera, Tesla está logrando la automatización de sus plantas de vehículos eléctricos y baterías con el uso intensivo de sus robots KUKA. Aunque no han adoptado completamente el modelo de dark factory, su objetivo es avanzar hacia la automatización total.

Las dark factories ya no son una promesa tecnológica, sino una realidad operativa concentrada en Asia, donde la automatización total comienza a redefinir los estándares globales de productividad, calidad y competitividad industrial.



