Después de casi seis décadas de operación, Nissan cerró definitivamente su planta en la Ciudad Industrial del Valle de Cuernavaca (CIVAC), en Jiutepec, Morelos, marcando el fin de la primera fábrica de la compañía fuera de Japón y un punto de inflexión en la evolución del sector automotriz en México.
Inaugurada en 1966, la planta CIVAC fue un pilar del desarrollo industrial del país, al consolidar a México como un hub estratégico de manufactura automotriz en América Latina. Durante su operación, produjo modelos emblemáticos como Tsuru, Tiida, Versa y NP300, acumulando millones de unidades ensambladas.
El cierre se concretó a finales de marzo de 2026, cuando se ensambló la última unidad —una pickup NP300— en un acto cargado de simbolismo para los trabajadores. De acuerdo con reportes locales, el momento fue acompañado por aplausos y despedidas tras décadas de actividad productiva.
La decisión forma parte de una estrategia global de Nissan para optimizar su huella de manufactura, priorizando plantas más modernas, automatizadas y con mayor capacidad productiva. En este contexto, la producción será trasladada principalmente a sus complejos en Aguascalientes.
“La compañía está enfocando sus operaciones en instalaciones más competitivas y eficientes”, señalan análisis del sector, en línea con una tendencia global de centralización productiva.
Este movimiento responde también a factores estructurales como la sobrecapacidad instalada en la industria, la presión en costos y la necesidad de adaptarse a nuevas tecnologías y cadenas de suministro más resilientes.
Impacto económico en Morelos
El cierre tendrá repercusiones relevantes a nivel regional. Se estima la afectación de más de 2,300 empleos directos y miles de indirectos, impactando a proveedores, servicios y comercios vinculados al ecosistema industrial de CIVAC.
Autoridades locales han reconocido el reto. “Es un momento complejo para la economía del estado, pero también una oportunidad para atraer nuevas inversiones”, han señalado funcionarios de Morelos en posicionamientos públicos.
Pese al cierre, el complejo no quedará inactivo. El gobierno estatal ha indicado que existen intereses de empresas de sectores como el automotriz y farmacéutico para ocupar las instalaciones, lo que podría facilitar una reconversión industrial en el mediano plazo.

Nuevo mapa automotriz en México
El caso CIVAC refleja una transformación más amplia: la consolidación del Bajío como el principal clúster automotriz del país, con operaciones altamente tecnificadas y mayor integración a cadenas globales.
Así, el cierre de esta histórica planta no representa la salida de Nissan de México, sino la transición hacia un modelo más eficiente y competitivo.En términos empresariales, se trata del fin de una era industrial y el inicio de una nueva etapa marcada por la optimización, la automatización y la concentración productiva.
Por lo pronto, de acuerdo con autoridades estatales, ya existen intereses para adquirir las instalaciones. Algunas para seguir con el armado de vehículos, y otras para uso empresarial.
“Son seis empresas las que sabemos que están interesadas y se han acercado también otro tipo de iniciativas, ciertamente buscando un desarrollo diferente. Son 40 hectáreas, entonces pudiera esta misma generar su planteamiento diferente para generar una suerte de parque o dónde pudieran caber dos o tres empresas“, anunció a medios el secretario de Desarrollo Económico y del Trabajo, Víctor Sánchez Trujillo.



