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La reducción de la jornada laboral y nuevas normativas podrían cambiar tu modelo de negocio para siempre.

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Mtro. Leopoldo Ramírez – Director General Laboral 360°









“Aquellas organizaciones que se preparen desde ahora adaptando sus modelos operativos, reestructurando sus políticas salariales y fortaleciendo sus relaciones laborales estarán mejor posicionadas para navegar este nuevo entorno“.

En México, las relaciones laborales viven una transformación profunda impulsada por reformas legislativas que impactan de manera directa las dinámicas operativas y estratégicas de las empresas. Uno de los cambios más relevantes es la reducción gradual de la jornada laboral, una medida que se prevé implementar en los próximos años y que llevará la jornada diurna de 48 horas semanales a 40 horas para el año 2030.

De 48 a 40 Horas: Un Cambio Progresivo

Actualmente, la jornada diurna en México es de 48 horas semanales, con un salario mínimo diario de $278.80 pesos. A partir de 2026, es altamente probable que esta jornada comience a reducirse de forma escalonada, iniciando con 46 horas semanales. Este proceso estará acompañado por incrementos anuales estimados del 11% en el salario mínimo, hasta alcanzar en 2030 una jornada de 40 horas semanales con un salario base de $469.80 pesos.

A estos cambios se suma la implementación de nuevas obligaciones, como la Ley Silla, que exige otorgar a ciertos trabajadores dos descansos intermedios semanales acumulados de 90 minutos. Esta medida implica una reducción efectiva adicional en el tiempo productivo disponible.

Un ejemplo ilustrativo se refleja en el siguiente cuadro:

Panorama secuencial a partir del 2026

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El efecto combinado de una jornada laboral reducida y un aumento sostenido en los salarios generará presiones significativas sobre los costos de operación, especialmente en sectores de producción intensiva. Las empresas deberán replantear sus tabuladores salariales y esquemas de productividad, no solo para cumplir con la normativa, sino también para:

Prevenir cuellos de botella salariales entre niveles operativos y jerárquicos.
Asegurar la atracción y retención del talento humano.
Mantener la competitividad ante posibles rezagos en eficiencia.
Rediseñar turnos, procesos y cadenas de valor sin afectar la estabilidad laboral ni los resultados financieros.

Conclusión: ¿Estás Preparado para el Cambio?

La inminente transformación del marco laboral en México no es un escenario hipotético: es una realidad en evolución que exige acción inmediata. La reducción progresiva de la jornada, el incremento sostenido del salario mínimo y nuevas disposiciones como los descansos obligatorios están redefiniendo las bases sobre las que operan las organizaciones.

Este no es solo un tema de cumplimiento legal, sino una cuestión de visión estratégica. Las empresas que no actúen con anticipación podrían enfrentar:

Aumentos de costos descontrolados.
Pérdida de competitividad en el mercado.
Conflictos laborales derivados de una mala adaptación.
Desorganización interna y baja moral en el personal.

Por el contrario, aquellas organizaciones que se preparen desde ahora adaptando sus modelos operativos, reestructurando sus políticas salariales y fortaleciendo sus relaciones laborales estarán mejor posicionadas para navegar este nuevo entorno y convertirlo en una ventaja competitiva.

Desde luego que nadie puede estar en contra del bienestar laboral; al contrario, es un objetivo legítimo y necesario en toda organización moderna. Sin embargo, para que el bienestar sea sostenible, debe ir acompañado de mayor organización, eficiencia y productividad. Solo así será posible mantener un equilibrio realista y funcional en las relaciones de trabajo, en beneficio tanto de los trabajadores como de las empresas.
¿Tu empresa está reaccionando a los cambios… o liderando la adaptación?

La respuesta marcará la diferencia entre sobrevivir o prosperar en la nueva era de las relaciones laborales en México.